Nos dice Rubén Cedeño en su obra Cómo ser un Buddha lo siguiente:
Las Enseñanzas Espirituales que se imparten en las charlas, libros, videos, páginas web, twitter, programas de radio y televisión supervisados por Rubén Cedeño y sus colaboradores, que siguen los lineamientos iniciados por Conny Méndez, tienen la garantía de estar expuestos en un correcto idioma, sea en castellano, italiano, portugués, ingles u otra lengua, ya que se ha supervisado estrictamente su ortografía y traducción. Todas estas actividades están bañadas con la radiación de la “Pureza y Belleza”, porque se hace un esfuerzo para que así sea, y no hay nada malo en sus contenidos, ninguno habla mal de nadie, no instan a la violencia, el rechazo, la crítica ni la división. Eso no lo decimos con ningún aviso en la portada de los libros que publicamos ni en las participaciones a nuestras charlas. La Enseñanza Espiritual Metafísica se ha expandido sin alharaca, sin propagandas lisonjeras, sin amenazas ni extorsión, sino de forma discreta y muy austera. Jamás invitamos a nadie a nuestros eventos; solo participamos, y viene el que lo desea, aquel a quien su Cristo le dice que asista. No sugestionamos ni forzamos a nadie para que venga a nuestras actividades o para que permanezca con nosotros. No le estamos diciendo a nadie que somos los verdaderos, los únicos o los escogidos; pero en algún momento, la pureza de nuestras intenciones, la limpieza del trabajo, la pulcritud, la honestidad, se percibe, se siente y hasta se ve en las vibraciones de las actividades y de lo que se ofrece, sin que nadie lo diga. Que uno es bueno nunca se debe decir; queda mal hacerlo. Esto se explica, para que aquellos que tengan dudas de la certeza de las Enseñanzas, se den cuenta de lo importante que es estar alerta a las vibraciones de lo que se está aprendiendo. Y aunque las personalidades de los que están a la cabeza de este trabajo sean inflexibles en su disciplina, y por esto parezcan chocantes, no sean agradables ni simpáticas, estamos tratando de facilitarles la Enseñanza de la forma más pura y honesta en que se puede. De la Metafísica nunca se expulsa a nadie; pero no le damos credenciales de facilitador, o se la suspendemos de inmediato, cuando sabemos que alguien ha maltratado físicamente a otra persona, ha ocasionado violencia de género, ha extorsionado o amenazado a otro ser humano. Las personas que han hecho estas cosas pueden seguir viniendo a nuestros grupos como alumnos, podemos seguir queriéndolas y hasta pueden continuar impartiendo la instrucción, pero sin aparecer en nuestras listas, para así decirle al mundo, de alguna forma, que solo el Amor y el respeto a los demás seres humanos es nuestra premisa. Y esto es así como usted lo está leyendo.
Si alguien anda buscando simpatía, que le sonrían, le disimulen sus fallas y errores no debe buscarnos porque no lo vamos a hacer. Sonreír, ser simpático, agradable puede ser una hipocresía y si no lo es puede ser una apariencia incluso pasajera. Pero si se anda buscando Verdad, una vivencia recta; que se tenga la seguridad que se la podemos facilitar pero con las condiciones de hacerla lo más prolija que se pueda. Ahí sí es verdad que no vamos a titubear. Si alguno anda buscando para que lo feliciten, le digan que bonito, a lo mejor le salimos con una corrección, una llamada de atención ante un error y que tal vez le puede parecer una antipatía o grosería, pero eso no es lo que hay en el corazón. Solo hay deseos de crecer, corregir y mejorarnos.


